¿Se puede evitar ser víctima de una violación o de una
agresión sexual?, ¿qué supone un trauma?, ¿por qué a mí?, ¿qué puedo hacer?,
¿podré salir?, me cuesta creer que me haya
pasado, tengo miedo, ¿dónde puedo ir?, ¿qué opciones hay?, ¿volveré a sentirme bien?, ¿no sé cómo me ha podido pasar?…
Art. 178 del Código Penal. El que atentare contra la libertad sexual de otra persona, con
violencia o intimidación, será castigado como responsable de agresión sexual.
Art. 179 del Código Penal. Cuando la agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal,
anal o bucal, o introducción de objetos por alguna de las dos primeras vías, el
responsable será castigado, como reo de violación.
El Art. 180, y el 183 del Código Penal para el caso de
los menores víctimas de dichos delitos, recogen
los agravantes o circunstancias que pueden concurrir en la comisión del delito que
incrementan la responsabilidad
penal. Algunos agravantes son que la
violencia o intimidación ejercida revista un carácter particularmente
degradante o vejatorio, que los hechos se cometan por la actuación conjunta de
dos o más personas o cuando, para la ejecución del delito, el responsable se
haya prevalido de una relación de superioridad o parentesco, por ser
ascendiente, descendiente o hermano, por naturaleza o adopción, o afines, con
la víctima.
La criminalidad en España experimentó un descenso general de un 4,3% en 2013 en comparación con el año anterior, pero se registró un aumento de violaciones y de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, según el balance de delitos y faltas (Balance de criminalidad España 2013). A lo largo del año pasado se registraron en España un total de 1.298 "agresiones sexuales con penetración" lo que supone un incremento del 1,4% con respecto a 2012.
Lo cierto es que en
ocasiones las medidas de seguridad y protección establecidas o el control
informal comunitario y familiar no son suficiente para evitar la comisión de
delitos. La realidad es que en la práctica no todos los ciudadanos manejamos
los mismos conceptos de respeto, dignidad o derechos, ni aspiramos a los mismos ideales de justicia y humanidad.
En el seno de una
sociedad con diferentes grados de seguridad y protección real y percibida, en
el mejor de los casos encontramos personas que viven felizmente día a día ajenas a otras realidades, mientras
que en el peor de los casos a alguien le sucede algo en primera persona o en su
entorno que le hace tomar conciencia de pronto de una gran pérdida que cambia
radicalmente su estado, es víctima de un suceso violento. La mayoría de víctimas de violencia
precisamente por el hecho de serlo, de haber vivido y experimentado un suceso
de consecuencias dramáticas contrario a lo que hasta entonces podrían esperar o
imaginar, dejan de percibir su entorno seguro, disminuyendo notablemente su
percepción de control sobre la situación.
Un trauma supone
un malestar intenso por un suceso negativo brusco e inesperado de consecuencias
dramáticas y causado por otros seres humanos. Este tipo de acontecimientos desborda con frecuencia la
capacidad de respuesta de una persona, que puede sentirse incapaz de
adaptarse a la nueva situación y perder la esperanza en el futuro.(Cita textual extraída del libro “Superar el trauma. El
tratamiento de las víctimas de sucesos violentos” de Enrique Echeburúa)
FOTO:https://www.google.com/search?q=Violancion+prevencion
Intervenir a nivel emocional con víctimas de violencia
supone poner rostro al pequeño porcentaje de las estadísticas que muchos
desestiman en su día a día, tener muy presente que cualquiera puede ser uno de
esos números en este momento y ser testigo de excepción de un proceso de
recuperación personal desgarrador y edificante a la vez en el que la fortaleza
se (re-)construye desde la más absoluta fragilidad.
La connotación sexual en
los delitos de violencia sexual o la propia cosificación sexual, que supone
representar o tratar a una persona como un objeto sexual, ignorando sus
cualidades y habilidades intelectuales y personales y reduciéndolas a meros
instrumentos para el deleite sexual de otra persona, añade elementos
específicos a tener en cuenta en el proceso de recuperación emocional que es
necesario evaluar y trabajar profundamente.
La violencia sexual afecta directamente a la víctima pero también
a su entorno inmediato, a su comunidad e incluso al sistema de salud y de
justicia, afectando entonces a TODA la sociedad. Supone una violación de los derechos humanos y un problema
de desarrollo social.
Es importantísimo
prevenir la violencia sexual desde la educación en igualdad en las escuelas, el
empoderamiento de víctimas potenciales,
las campañas de sensibilización social y de educación sexual, desde el
sistema penitenciario y de justicia, o incluso facilitando el acceso a la
población general a medidas de protección y seguridad básicas.
Ante un delito contra la libertad e indemnidad sexual
es fundamental asistir a la víctima de forma integral, facilitarle a ella y a
su entorno un espacio seguro en el que poder realizar un toma de decisiones
consecuente, así como disponer de
asesoramiento profesional especializado que les facilite las pautas de
actuación recomendables o la información
sobre sus derechos, el acceso a la justicia y a los servicios de salud.
Las medidas de prevención,
la atención directa e indirecta, la asistencia especializada, la
sensibilización social y profesional, la intervención o el asesoramiento son
parte de la clave para abordar esta problemática tan desgarradora. Contamos con
el apoyo institucional, con recursos y con campañas interesantísimas que enlazo
a continuación para poder profundizar sobre el tratamiento o abordaje psicosocial.
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